Si no vas a Misa, te perdiste la mitad de la semana...

July 7, 2018

El Forastero del Pueblo

 

Si tuviera que describir con colores a Apaseo el Alto, diría que lo podría pintar con dos o tres colores: es el verde de los campos que rodean al pueblo y el celeste limpio del cielo que vemos en el firmamento (salvo cuando llueve, porque ahí el cielo se vuelve de un gris muy oscuro y amenazante con muchos truenos, cuyos rayos cortan la respiración e iluminan el cielo como si estuviera llegando un ser maligno muy enojado).

 

Mientras tanto, en el pueblo sobresalen sus calles empinadas, llenas de ancianos con bastones que van caminando en cámara lenta. Cada tanto pasa una señora apurada para llegar a tiempo a la Iglesia, vestida de santo para cumplir con sus mandas o demandas religiosas. Algunos hombres rancheros, caminan orgullosos con sus bonitos sombreros.

 

El Apaseo querido que yo conozco, es un pueblo quedado en una cápsula del tiempo, dónde la gente duerme temprano, y después de las siete de la tarde es difícil encontrar un negocio abierto en pleno centro. Cuando llegas a Apaseo el Alto te encuentras con un paisaje muy distinto al resto del país.

 

Yo conocí el “México turístico”, pero el “verdadero México” lo conocí aquí, en los distintos pueblos de Guanajuato. Aquí descubrí la experiencia de conocer a un pueblo religioso casi extremista, que si no van a misa no saben qué hacer el resto de la semana porque en Apaseo el Alto no hay más nada dónde ir, ni cines ni teatros, ni las costumbres de juntarse en los restaurantes por la cuestión de costumbres de los pueblos y de las balaceras.

 

Aquí es, ir a la misa o es la nada, y pues, la mayoría van a la misa, para escuchar los aburridos discursos de los curas, y para darse la paz con algunos vecinos o vecinas.

 

Apaseo el Alto es como una especie de Corea del Norte perdido dentro de México, puesto que nadie sabe que pasa aquí dentro hasta que vives en éste lugar. Tienes que experimentar para entender todo ésto, el sentir del pueblo, la religiosidad de su gente, la forma de ser tan simple y tan tranquila de sus habitantes. Yo he ido a negocios dónde nadie atendía, como si estuviera en un pueblo fantasma, he dicho “Hola” y nadie me ha respondido, porque tal vez se han ido al baño adentro de la casa o a conversar con el vecino del negocio de al lado, sin preocuparse de que les pudieran robar, porque sencillamente, en éste Apaseo el Alto (de ahora, no sé en el futuro) podrá haber problemas con la inseguridad de las balaceras, pero no con los ladrones, y gracias a eso, no hay olas de asaltos como en otras ciudades. Y así, la confianza continúa, y la gente está más alerta por los ruidos de cohetes (cuetes, como dicen aquí) que por haberse olvidado de poner seguro en la puerta. Y en los negocios, pueden seguir yendo al baño tranquilos, mientras que el cliente espera, y la vida sigue en Apaseo el Alto, pasando en cámara lenta...

 

{Texto publicado en la Revista Apaseo #6}

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